07/12/2006
El gigante es uno de los personajes que alimentan cuentos y leyendas. En el Pirineo aragonés se le llama ome granizo. Sin embargo, en la memoria de los pueblos prepirenaicos existe una figura femenina que desempeña el mismo papel legendario.
Al Noreste de la ciudad de Huesca, a una altitud de 678 m, se elevan unas extrañas formaciones geológicas de impresionante tamaño, con paredes de hasta 300 metros de altura: Los Mallos de Riglos. Tienen formas redondeadas y sus paredes verticales son muy valoradas por los escaladores, ya que existen zonas con diferentes niveles de dificultad. Cada monolito tiene sus peculiaridades y hasta su propio nombre: El Puro, El Pisón, Castilla, Volaos, Cuchillo, Frenchín, Visera y Fire. Al otro lado del río Gállego se encuentran los Mallos de Agüero.
A toda la zona se la conoce como el Reino de los Mallos. El rey Pedro I de Aragón entregó a su esposa como dote un pequeño territorio del Prepirineo oscense que abarca varios pueblos, como Centenero, Ena, La Peña, Rasal, Salinas de Jaca, Triste... o el propio Riglos, a los mismos pies de los mallos. A la muerte del rey, su esposa la Reina Berta, por deseo de su difunto marido, pasó a ser monarca de un territorio autónomo dentro de Aragón. Este peculiar Reino de Bertania o Reino de Os Mallos terminó con la muerte de su reina y siguió integrado dentro de Aragón.
La imaginación popular ha hecho que estas fabulosas formaciones rocosas estén habitadas por criaturas fantásticas y diabólicas.
Cuenta una vieja historia que en una aldea de la zona, Foz de Escalete, habitaba una extraña anciana de un tamaño tan gigantesco que atemorizaba a todos los habitantes.
Era hilandera y, además, tenía fama de bruja. Cansada de ser rechazada por todos, hizo aparecer de la nada las inmensas rocas, y con una fuerza sobrehumana las clavó junto al río Gállego para refugiarse tras ellas. Desde entonces se oculta allí, y casi nadie la ha vuelto a ver. Pero dicen que la giganta bruja se aparece una vez al año, en la Nuei de Sanchuan (Noche de San Juan). Surge desde las alturas, se sienta sobre uno de los mallos, O Pisón, y desde allí, peina sus cabellos blancos mojando su peine en las aguas del río. Otros aseguran que apoya un pie en Peñarrueba de Murillo y el otro en Riglos, y se inclina sobre el río que queda en medio para remojar el lino con el que hila.
Esta leyenda está extraída del libro "Breve Inventario de Seres Mitológicos, Fantásticos y Misteriosos de Aragón", de Chema Gutiérrez Lera.
Courbet (1853)
Millet (1869)
Van Gogh (1889)
José Guerrero (1948)
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