18/12/2006
Y la ilusión no se compra en unos grandes almacenes con una tarjeta de crédito, sino que se regala con un poquito de tiempo.
A esta gente me gustaría contarles la historia de los ulykkes.
Dicen que en las lejanas tierras de Illusjon podía contemplarse hasta no hace muchas décadas el elegante vuelo de las crías de los ulykkes.
Los ulykkes eran unos seres que nacían con unas extraordinarias alas que les permitían volar sobre los valles profundos de las cordilleras y sobre las recortadas costas de playas y acantilados. Podían elevarse hasta las nubes y descender en picado componiendo difíciles figuras a base de giros y tirabuzones, y remontar el vuelo para planear suavemente sobre los bosques de pinos y abetos.
Sin embargo, al llegar a la adolescencia sus alas se desprendían sin causarles ningún dolor, aunque sí alguna tristeza. Y ya nunca más los ulykkes podían volver a volar. Esto había sido así a lo largo de los siglos, y todos sabían que era la condición natural de un ulykke.
Pero resultó que algunos ulykkes adultos decidieron poner remedio a la tristeza que la pérdida de las alas provocaba en los más jóvenes de la especie, que durante un tiempo parecía sumirles en un mundo ajeno. Así que para evitar esa tristeza optaron por arrancarles las alas al poco de nacer. De esta manera, el ulykke que nunca había volado no sentiría pesar por dejar de hacerlo.
Y fue cierto. Nunca más un ulykke se sintió triste por perder sus alas al llegar a la adolescencia, porque nunca conoció una vida con alas. Jamás añoró volar, porque nunca había volado.
Dicen que en Illusjon ya no se ven volar jóvenes ulykkes, pero que se les puede contemplar solitarios, cada uno por su lado, moviéndose como pingüinos que han perdido definitivamente el rumbo. O peor: como amargados y aburridos ulykkes adultos.
"Niños del farol". Solana. 1902
"Niños". Rufino Tamayo. 1924
"La niña de las trenzas". Albert Rafols Casamada. 1947
"Niño jugando con un camión. Picasso". 1953
"Turning Leaves". Allan R. Banks. 1990
"Míralo como un niño". María Teresa Fierro Fernández. 2000

15/12/2006
En el artículo Museo de la Brujería nos situamos en el escenario de la leyenda de La tía Casca: Trasmoz, cuyo castillo situado sobre una loma fue construido en una sola noche con la ayuda del diablo.

En su Carta Sexta, cuenta Bécquer que abandonó Lituago para dirigirse a Trasmoz con el fin de conocer su castillo. En su gusto por los parajes más ásperos y accidentados, tomó el camino más largo y dudoso, hasta que se perdió.
Preguntó a un pastor el camino del pueblo, y éste se lo indicó lo mejor que pudo. Pero antes de despedirse le advirtió que no tomara la senda de la tía Casca si quería llegar sano y salvo a la cumbre, pues por allí andaba penando el alma que, "después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya."
- Y ¿en qué diantres se entretiene el alma de esa pobre vieja por estos andurriales?
- En acosar y perseguir a los infelices pastores que se arriesgan por esa parte de monte, ya haciendo ruido entre las matas, como si fuese un lobo, ya dando quejidos lastimeros como de criatura o acurrucándose en las quiebras de las rocas que están en el fondo del precipicio, desde donde llama con su mano amarilla y seca a los que van por el borde, les clava la mirada de sus ojos de búho y cuando el vértigo comienza a desvanecer su cabeza da un gran salto, se les agarra a los pies y pugna hasta despeñarlos en la sima...
El viajero quiere sonsacar al pastor diciéndole que todo eso de las brujas y los hechizos no eran sino antiguas y absurdas patrañas de las aldeas.
- Eso dicen los señores de la ciudad, porque a ellos no les molestan, y, fundados en que todo es puro cuento, echaron a presidio a algunos de los infelices que nos hicieron un bien de caridad a la gente del Somontano despeñando a esa mala mujer.
Y el pastor le cuenta la historia. La tía Casca era muy conocida en Trasmoz. Los vecinos del lugar la acusaron de ser la ejecutora de males de ojo y todos los hechizos imaginables. La persiguieron hasta el precipicio en cuestión, y a pesar de los ruegos y súplicas de la anciana, fue arrojada al arroyo donde murió.
- ¿Siente usted este profundo silencio que reina en todo el monte, que no suena un guijarro, que no se mueve una hoja, que el aire está inmóvil, y pesa sobre los hombros y parece que aplasta? ¿Ve usted esos jirones de niebla oscura que se deslizan poco a poco a lo largo de la inmensa pendiente del Moncayo, como si sus cavidades no bastaran a contenerlos? ¿Los ve usted cómo se adelantan, mudos y con lentitud, como una legión aérea que se mueve por un impulso invisible? El mismo silencio de muerte había entonces, el mismo aspecto extraño y temeroso ofrecía la niebla de la tarde, arremolinada en las lejanas cumbres, todo el tiempo que duró aquella suspensión angustiosa.
Durero (1497)
Füsli (1796)
Goya (1797-1798)
Francisco Suñer (1983)
Jordi Pallarés (1984)
Juan Ripollés (2000)
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12/12/2006
Hay en Trasmoz un Museo de la Brujería que muestra en una exposición permanente objetos, fotografías y escritos sobre los mitos y leyendas de las hechiceras que vivieron en la zona.
La más antigua de estas brujas es la Dorotea, que vivió en esta localidad en el siglo XVI. Otras brujas famosas son la Tía Galga, de la que en el museo se conserva una fotografía fechada en 1893, y la Tía Casca, de la que se tiene constancia por diversos periódicos de la época que fue asesinada por personas de Trasmoz en 1850.
En el museo hay también objetos mágicos de la zona, como espejos y candiles, y una parte dedicada a plantas medicinales que las brujas usaban para sanar.
Trasmoz, que según el censo de 2004 tiene 72 habitantes, está en la comarca de Tarazona y el Moncayo, que se extiende desde las cumbres de la sierra hasta la depresión del Ebro. Durante la Edad Media fue territorio fronterizo entre el islam peninsular y los dominios cristianos, además de zona de disputa entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.
En las faldas del Moncayo se encuentra el Monasterio de Veruela, cuyo aislamiento y singular belleza lo convirtió en un lugar muy atractivo para viajeros y poetas. Fue aquí donde Gustavo Adolfo Bécquer escribió sus "Cartas desde mi celda", publicadas por primera vez en el periódico El Contemporáneo en 1864.
Muchos de los pueblos de la comarca conservan restos de castillos que constatan ese pasado histórico. El más famoso de todos ellos es, precisamente, el castillo de Trasmoz, al que la tradición popular atribuía un origen mágico, pues, según recoge Bécquer, fascinado por la visión fantasmal del castillo sobre una loma, fue levantado con ayuda del diablo en una noche. En realidad, data de 1105, y ha pertenecido a los tres reinos: Navarra, Aragón y Castilla.

En el próximo artículo recordaremos la leyenda de La Tía Casca, "la que después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya."

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10/12/2006
Al demonio se le puede engañar con la inocente ingenuidad de la doncella del pozo del diablo, o con la astucia del somarda herrero de San Felices. Otra de las leyendas de los pueblos de la montaña.
En Aragón se llama somarda al socarrón, al que actúa con disimulo y astucia encubriendo también una burla.
En la comarca del Sobrarbe, en pleno corazón del Pirineo aragonés, se encuentra Fiscal, municipio formado por 31 pueblos, 12 de ellos deshabitados (y alguno de éstos, okupado). San Felices de Ara, uno de los que pertenecen a ese municipio, tenía 11 habitantes censados en 2001.El Sobrarbe tiene un pasado histórico enigmático y legendario del que dan fe localidades como Chistau, San Chuan de Plan o Aínsa, con su castillo, su conocida plaza Mayor o su casco urbano medieval.
En la actualidad, todas las localidades de esta comarca tienen un importante atractivo turístico, y no sólo porque en ella se encuentra el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, sino también por el típico estilo de la arquitectura popular y el legado histórico que se respira a cada paso. En el castillo de Aínsa, por ejemplo, cada dos años se representa La Morisma (domingo más cercano al 14 de septiembre) donde los propios habitantes del pueblo interpretan y conmemoran la aparición de la Santa Cruz sobre un árbol, señal que animó a las tropas cristianas en el año 725 a reconquistar la localidad que había sido tomada por los moros.
Pues bien, en este escenario encuadraremos la leyenda del herrero de San Felices.
¿Te apetece hacer una visita virtual a la Bal de Chistau (Valle de Gistaín)? Granjas de Biadós, Pico de las Espadas y Posets.

El herrero de San Felices estaba harto del trabajo tan duro que debía realizar, sin descanso, todos los días de la semana, para a fin de cuentas vivir en la pobreza, sin apenas nada que llevarse al plato. Quería enriquecerse a toda costa, así que decidió invocar al diablo, que acudió inmediatamente a su encuentro. Al diablo le gustan las doncellas puras y los esforzados mozos, pues, según él mismo dice, "a los demás ya los llevo en el zurrón".
A cambio de riquezas y deseos satisfechos, el robusto herrero entregaría su alma al diablo en el mismo momento de su muerte.
La gente del pueblo no podía comprender cómo el herrero se había enriquecido de la noche a la mañana, y no faltaron mil habladurías que al hombre dejaban impasible.
Pero pasaron los años y la hora fue llegada. Y el diablo se presentó dispuesto a que el hombre cumpliera su parte del trato, puesto que él bien había cumplido la suya.
El herrero pidió un último favor al diablo. Éste imaginaba la angustia que estaría sufriendo por dentro, al verse para siempre condenado en el infierno, de modo que se mostró dispuesto a concederle el deseo, siempre que no fuera dejar de morirse o no entregarle el alma.
El angustiado herrero pidió como último favor que le permitiera escoger la forma en que iba a morir. No vio inconveniente en ello el diablo, pues lo que quería era su alma y poco le importaba cómo ésta abandonara el cuerpo. De modo que, demonio pero caballero, le concedió este último deseo.
Y el viejo somarda aragonés, sabiendo que el demonio siempre cumple la palabra dada, dijo mirándole muy fijamente a los ojos: "Quiero morir de sobreparto".
Y, una vez más, se esfumó en el acto el diablo burlado, por no poder cumplir lo acordado.
De esta leyenda, y con este mismo título, hay una película de Miguel Vidal realizada en 1983, interpretada por Manuel Labordeta y Manuel Rotellar.
Velázquez (1630)
Goya (1812-1816)
Alfred Sisley (1875)
Santiago Rusiñol (1888-1889)

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09/12/2006
La región de las Cinco Villas está formada por Sos del Rey Católico, Ejea de los Caballeros, Uncastillo, Sádaba y Tauste, además de otros muchos pueblos cargados de historia y tradiciones.
Uno de ellos es Layana, a sólo dos kilómetros de Sádaba y a unos cien kilómetros al norte de Zaragoza.
Con poco más de 150 habitantes, Layana conserva en el cercano barranco de Busal unos yacimientos arqueológicos del neolítico, y en la margen izquierda del río Riguel el yacimiento de Los Bañales, de la época romana; su Torreón, que formaba parte del Castillo, construido en el siglo XI; y su Iglesia parroquial de Santo Tomás de Canterbury, románico del siglo XII.
Y también conserva una leyenda, la del pozo del diablo. Un pozo que, según cuentan, fue construido por el mismísimo Satanás.

Cuenta la tradición que una moza del pueblo vivía muy lejos de las riberas del río Riguel y, por tanto, estaba obligada a recorrer todos los días un largo trecho hasta bajar al cauce para recoger agua.
Cansada de esta situación, un buen día decidió ofrecer su alma al demonio a cambio de un pozo. El diablo acudió presto a la cita, pues nunca le habían puesto tan sencilla la tarea de hacerse con el alma limpia de una hermosa joven. Pero la moza, además de joven y hermosa, era lista. Una obra tan simple para tan poderoso señor, debería llevar una condición: que el pozo estuviera construido antes de que cantara el gallo.
Satanás siguió pensando que era muy ventajoso el trato, y deseoso de poseer el alma de la joven, lo aceptó y se puso inmediatamente a construir el pozo, seguro de que lo acabaría antes del alba.
Viendo la moza cómo el demonio trabajaba afanosamente toda la noche, pensó que conseguiría terminarlo antes del plazo fijado, quedando ella condenada al infierno por toda la eternidad. Así que decidió engañar al diablo.
Sigilosamente, poco antes de que el primer rayo de sol se desperezara en el horizonte, la joven se acercó al gallinero y aproximó un candil al gallo que dormía plácidamente. Éste, al sentir la luz pensó que ya era de día y, sobresaltado, se puso a cantar.
Al oír el canto del gallo, el diablo se esfumó, tragado por el mismísimo infierno, pues no había cumplido lo acordado. De este modo, la muchacha consiguió su pozo, por lo que ya sólo tendría que bajar al río para refrescarse en las tardes de verano.
Goya (1808-1812)
Pisarro (1882)
Paul Signac (1892)
Diego Rivera (1913)
Julio Romero de Torres (1927)



El pozo del diablo. Ejeadigital Estimados amigos Queremos comunicaros y dar a conocer el [...]
Las alas de los ulykkes. Lorena Me gustaria saber como conseguir una lámina del [...]
Museo de la Brujería. Álvaro Hola, estoy muy interesado en encontrar tesis doctorales [...]
La Torre del Trovador. Gerri Its lovely dear.......
Las alas de los ulykkes. Gerri Chillz Buddy :)
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