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MIRADAS ARAGONESAS

Categoría: Historias

Las alas de los ulykkes.

18/12/2006

A veces veo cosas que, sin ser relevantes, me resultan descorazonadoras.

En estas fechas no es difícil ver en los hipermercados los carros de la compra cargados de juguetes que Papá Noel o Santa Claus regalarán en Nochebuena o Navidad.

Lo triste es que el niño va junto al carro, o dentro de él.

Con esta actitud lo que muchos padres están haciendo es desvelar prematuramente uno de los secretos que más ha hecho soñar a todas las generaciones, arruinar la fantasía en aras de un materialismo tan salvaje como inculto y hortera.

Dicen querer lo mejor para sus hijos y llenan el carro de objetos inútiles que el niño abandonará y olvidará a los pocos días, pero simultáneamente les están impidiendo ilusionarse.

Y la ilusión no se compra en unos grandes almacenes con una tarjeta de crédito, sino que se regala con un poquito de tiempo.

A esta gente me gustaría contarles la historia de los ulykkes.

Las alas de los ulykkes

Dicen que en las lejanas tierras de Illusjon podía contemplarse hasta no hace muchas décadas el elegante vuelo de las crías de los ulykkes.

Los ulykkes eran unos seres que nacían con unas extraordinarias alas que les permitían volar sobre los valles profundos de las cordilleras y sobre las recortadas costas de playas y acantilados. Podían elevarse hasta las nubes y descender en picado componiendo difíciles figuras a base de giros y tirabuzones, y remontar el vuelo para planear suavemente sobre los bosques de pinos y abetos.

Sin embargo, al llegar a la adolescencia sus alas se desprendían sin causarles ningún dolor, aunque sí alguna tristeza. Y ya nunca más los ulykkes podían volver a volar. Esto había sido así a lo largo de los siglos, y todos sabían que era la condición natural de un ulykke.

Pero resultó que algunos ulykkes adultos decidieron poner remedio a la tristeza que la pérdida de las alas provocaba en los más jóvenes de la especie, que durante un tiempo parecía sumirles en un mundo ajeno. Así que para evitar esa tristeza optaron por arrancarles las alas al poco de nacer. De esta manera, el ulykke que nunca había volado no sentiría pesar por dejar de hacerlo.

Y fue cierto. Nunca más un ulykke se sintió triste por perder sus alas al llegar a la adolescencia, porque nunca conoció una vida con alas. Jamás añoró volar, porque nunca había volado.

Dicen que en Illusjon ya no se ven volar jóvenes ulykkes, pero que se les puede contemplar solitarios, cada uno por su lado, moviéndose como pingüinos que han perdido definitivamente el rumbo. O peor: como amargados y aburridos ulykkes adultos.

9. Las miradas de un niño.

"Niños del farol". Solana. 1902

"Niños". Rufino Tamayo. 1924

"La niña de las trenzas". Albert Rafols Casamada. 1947

"Niño jugando con un camión. Picasso". 1953

"Turning Leaves". Allan R. Banks. 1990

"Míralo como un niño". María Teresa Fierro Fernández. 2000

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El cuento "Las alas de los ulykkes" es original de la autora de este blog.

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La tía Casca.

15/12/2006

En el artículo Museo de la Brujería nos situamos en el escenario de la leyenda de La tía Casca: Trasmoz, cuyo castillo situado sobre una loma fue construido en una sola noche con la ayuda del diablo.

En su Carta Sexta, cuenta Bécquer que abandonó Lituago para dirigirse a Trasmoz con el fin de conocer su castillo. En su gusto por los parajes más ásperos y accidentados, tomó el camino más largo y dudoso, hasta que se perdió.

Preguntó a un pastor el camino del pueblo, y éste se lo indicó lo mejor que pudo. Pero antes de despedirse le advirtió que no tomara la senda de la tía Casca si quería llegar sano y salvo a la cumbre, pues por allí andaba penando el alma que, "después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya."

- Y ¿en qué diantres se entretiene el alma de esa pobre vieja por estos andurriales?

- En acosar y perseguir a los infelices pastores que se arriesgan por esa parte de monte, ya haciendo ruido entre las matas, como si fuese un lobo, ya dando quejidos lastimeros como de criatura o acurrucándose en las quiebras de las rocas que están en el fondo del precipicio, desde donde llama con su mano amarilla y seca a los que van por el borde, les clava la mirada de sus ojos de búho y cuando el vértigo comienza a desvanecer su cabeza da un gran salto, se les agarra a los pies y pugna hasta despeñarlos en la sima...

El viajero quiere sonsacar al pastor diciéndole que todo eso de las brujas y los hechizos no eran sino antiguas y absurdas patrañas de las aldeas.

- Eso dicen los señores de la ciudad, porque a ellos no les molestan, y, fundados en que todo es puro cuento, echaron a presidio a algunos de los infelices que nos hicieron un bien de caridad a la gente del Somontano despeñando a esa mala mujer.

Y el pastor le cuenta la historia. La tía Casca era muy conocida en Trasmoz. Los vecinos del lugar la acusaron de ser la ejecutora de males de ojo y todos los hechizos imaginables. La persiguieron hasta el precipicio en cuestión, y a pesar de los ruegos y súplicas de la anciana, fue arrojada al arroyo donde murió.

- ¿Siente usted este profundo silencio que reina en todo el monte, que no suena un guijarro, que no se mueve una hoja, que el aire está inmóvil, y pesa sobre los hombros y parece que aplasta? ¿Ve usted esos jirones de niebla oscura que se deslizan poco a poco a lo largo de la inmensa pendiente del Moncayo, como si sus cavidades no bastaran a contenerlos? ¿Los ve usted cómo se adelantan, mudos y con lentitud, como una legión aérea que se mueve por un impulso invisible? El mismo silencio de muerte había entonces, el mismo aspecto extraño y temeroso ofrecía la niebla de la tarde, arremolinada en las lejanas cumbres, todo el tiempo que duró aquella suspensión angustiosa.



8. Brujas y hechiceras.

Durero (1497)

Füsli (1796)

Goya (1797-1798)

Francisco Suñer (1983)

Jordi Pallarés (1984)

Juan Ripollés (2000)

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Museo de la Brujería.

12/12/2006

Hay en Trasmoz un Museo de la Brujería que muestra en una exposición permanente objetos, fotografías y escritos sobre los mitos y leyendas de las hechiceras que vivieron en la zona.

La más antigua de estas brujas es la Dorotea, que vivió en esta localidad en el siglo XVI. Otras brujas famosas son la Tía Galga, de la que en el museo se conserva una fotografía fechada en 1893, y la Tía Casca, de la que se tiene constancia por diversos periódicos de la época que fue asesinada por personas de Trasmoz en 1850.

En el museo hay también objetos mágicos de la zona, como espejos y candiles, y una parte dedicada a plantas medicinales que las brujas usaban para sanar.

Trasmoz, que según el censo de 2004 tiene 72 habitantes, está en la comarca de Tarazona y el Moncayo, que se extiende desde las cumbres de la sierra hasta la depresión del Ebro. Durante la Edad Media fue territorio fronterizo entre el islam peninsular y los dominios cristianos, además de zona de disputa entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

En las faldas del Moncayo se encuentra el Monasterio de Veruela, cuyo aislamiento y singular belleza lo convirtió en un lugar muy atractivo para viajeros y poetas. Fue aquí donde Gustavo Adolfo Bécquer escribió sus "Cartas desde mi celda", publicadas por primera vez en el periódico El Contemporáneo en 1864.

Muchos de los pueblos de la comarca conservan restos de castillos que constatan ese pasado histórico. El más famoso de todos ellos es, precisamente, el castillo de Trasmoz, al que la tradición popular atribuía un origen mágico, pues, según recoge Bécquer, fascinado por la visión fantasmal del castillo sobre una loma, fue levantado con ayuda del diablo en una noche. En realidad, data de 1105, y ha pertenecido a los tres reinos: Navarra, Aragón y Castilla.

En el próximo artículo recordaremos la leyenda de La Tía Casca, "la que después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya."

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Me buscas y me encuentras.

07/12/2006

Recuerdo que salí del teatro pensando que si esta mujer no triunfa es que el mundo ya no entiende nada de música, ni tiene sensibilidad, ni hay justicia.

Carmen París es una artista no demasiado conocida por el gran público, pero quienes la hemos oído cantar la adoramos.

Su primer disco en solitario, "Pa mi genio", se caracteriza por la forma tan original de versionar la jota aragonesa. El boca a boca se encargó de superar los pequeños círculos minoritarios, llegando a vender un importante número de copias.

En el disco "Entre todas las mujeres", en el que trece mujeres homenajean a Joaquín Sabina, Carmen París interpreta "Calle Melancolía":

"Fue la canción con la que yo conocí a Sabina cuando estaba en el instituto, y era una canción emblemática para mi. Además, me han dado libertad absoluta para cambiarla y lo he hecho; le he dado un final más esperanzado."

Víctor Manuel, productor de este disco, dice de ella:

"Sabía que Tamara, Soledad Jiménez, Ana Belén, Chavela Vargas y muchas otras iban a bordarlo. Pero Carmen París es un trueno y en otras circunstancias estaría tocando el cielo."

Le han preguntado: ¿Cómo es en directo? "Es siempre una sorpresa porque es la explicación en vivo de lo que he grabado, es su justificación y su interpretación."

Su segundo disco, "Jotera lo serás tú", lo presentó en marzo de este año. Naturalmente ya lo he comprado. Leo alguna crítica:

(...) las once nuevas composiciones de París amplían aún más su desprejuiciado universo musical, que renueva la jota aragonesa a golpe de salsa, habanera, folk castellano, canción de autor y hasta chotis. (...) Una vez más, Carmen conjuga su absoluta carencia de prejuicios con un verdadero raudal de talento.

En "Jotera lo serás tú" mezcla chotis, jota y rancheras.

"Chavalica" es una jota africana.

En "Cuerpo triste" escuchamos candombe, ritmo tradicional afro-uruguayo.

"Guaraní" es un cha-cha-chá tanguero y mediterráneo.

"Me buscas y me encuentras" es un bolero mediterráneo.

En "Zaragoza la romana" encontramos una versión del pasodoble "Paquito el chocolatero".

"La chata mandinga" es una jota moruna por samba.

"Para que tú me oigas" es un homenaje a Pablo Neruda.

En "Rompiendo la hora" hallamos un hermanamiento entre Teruel y Palestina.

En su página web podemos escuchar fragmentos de cada una de estas canciones.

También ha interpretado con Armando Manzanero una preciosa versión de "Por debajo de la mesa", el tan conocido bolero que canta Luís Miguel.

Publicado en el blog Miradas el 13 de julio de 2005.

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