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MIRADAS ARAGONESAS

Archivo: Diciembre 2006

Las alas de los ulykkes.

18/12/2006

A veces veo cosas que, sin ser relevantes, me resultan descorazonadoras.

En estas fechas no es difícil ver en los hipermercados los carros de la compra cargados de juguetes que Papá Noel o Santa Claus regalarán en Nochebuena o Navidad.

Lo triste es que el niño va junto al carro, o dentro de él.

Con esta actitud lo que muchos padres están haciendo es desvelar prematuramente uno de los secretos que más ha hecho soñar a todas las generaciones, arruinar la fantasía en aras de un materialismo tan salvaje como inculto y hortera.

Dicen querer lo mejor para sus hijos y llenan el carro de objetos inútiles que el niño abandonará y olvidará a los pocos días, pero simultáneamente les están impidiendo ilusionarse.

Y la ilusión no se compra en unos grandes almacenes con una tarjeta de crédito, sino que se regala con un poquito de tiempo.

A esta gente me gustaría contarles la historia de los ulykkes.

Las alas de los ulykkes

Dicen que en las lejanas tierras de Illusjon podía contemplarse hasta no hace muchas décadas el elegante vuelo de las crías de los ulykkes.

Los ulykkes eran unos seres que nacían con unas extraordinarias alas que les permitían volar sobre los valles profundos de las cordilleras y sobre las recortadas costas de playas y acantilados. Podían elevarse hasta las nubes y descender en picado componiendo difíciles figuras a base de giros y tirabuzones, y remontar el vuelo para planear suavemente sobre los bosques de pinos y abetos.

Sin embargo, al llegar a la adolescencia sus alas se desprendían sin causarles ningún dolor, aunque sí alguna tristeza. Y ya nunca más los ulykkes podían volver a volar. Esto había sido así a lo largo de los siglos, y todos sabían que era la condición natural de un ulykke.

Pero resultó que algunos ulykkes adultos decidieron poner remedio a la tristeza que la pérdida de las alas provocaba en los más jóvenes de la especie, que durante un tiempo parecía sumirles en un mundo ajeno. Así que para evitar esa tristeza optaron por arrancarles las alas al poco de nacer. De esta manera, el ulykke que nunca había volado no sentiría pesar por dejar de hacerlo.

Y fue cierto. Nunca más un ulykke se sintió triste por perder sus alas al llegar a la adolescencia, porque nunca conoció una vida con alas. Jamás añoró volar, porque nunca había volado.

Dicen que en Illusjon ya no se ven volar jóvenes ulykkes, pero que se les puede contemplar solitarios, cada uno por su lado, moviéndose como pingüinos que han perdido definitivamente el rumbo. O peor: como amargados y aburridos ulykkes adultos.

9. Las miradas de un niño.

"Niños del farol". Solana. 1902

"Niños". Rufino Tamayo. 1924

"La niña de las trenzas". Albert Rafols Casamada. 1947

"Niño jugando con un camión. Picasso". 1953

"Turning Leaves". Allan R. Banks. 1990

"Míralo como un niño". María Teresa Fierro Fernández. 2000

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El cuento "Las alas de los ulykkes" es original de la autora de este blog.

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La tía Casca.

15/12/2006

En el artículo Museo de la Brujería nos situamos en el escenario de la leyenda de La tía Casca: Trasmoz, cuyo castillo situado sobre una loma fue construido en una sola noche con la ayuda del diablo.

En su Carta Sexta, cuenta Bécquer que abandonó Lituago para dirigirse a Trasmoz con el fin de conocer su castillo. En su gusto por los parajes más ásperos y accidentados, tomó el camino más largo y dudoso, hasta que se perdió.

Preguntó a un pastor el camino del pueblo, y éste se lo indicó lo mejor que pudo. Pero antes de despedirse le advirtió que no tomara la senda de la tía Casca si quería llegar sano y salvo a la cumbre, pues por allí andaba penando el alma que, "después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya."

- Y ¿en qué diantres se entretiene el alma de esa pobre vieja por estos andurriales?

- En acosar y perseguir a los infelices pastores que se arriesgan por esa parte de monte, ya haciendo ruido entre las matas, como si fuese un lobo, ya dando quejidos lastimeros como de criatura o acurrucándose en las quiebras de las rocas que están en el fondo del precipicio, desde donde llama con su mano amarilla y seca a los que van por el borde, les clava la mirada de sus ojos de búho y cuando el vértigo comienza a desvanecer su cabeza da un gran salto, se les agarra a los pies y pugna hasta despeñarlos en la sima...

El viajero quiere sonsacar al pastor diciéndole que todo eso de las brujas y los hechizos no eran sino antiguas y absurdas patrañas de las aldeas.

- Eso dicen los señores de la ciudad, porque a ellos no les molestan, y, fundados en que todo es puro cuento, echaron a presidio a algunos de los infelices que nos hicieron un bien de caridad a la gente del Somontano despeñando a esa mala mujer.

Y el pastor le cuenta la historia. La tía Casca era muy conocida en Trasmoz. Los vecinos del lugar la acusaron de ser la ejecutora de males de ojo y todos los hechizos imaginables. La persiguieron hasta el precipicio en cuestión, y a pesar de los ruegos y súplicas de la anciana, fue arrojada al arroyo donde murió.

- ¿Siente usted este profundo silencio que reina en todo el monte, que no suena un guijarro, que no se mueve una hoja, que el aire está inmóvil, y pesa sobre los hombros y parece que aplasta? ¿Ve usted esos jirones de niebla oscura que se deslizan poco a poco a lo largo de la inmensa pendiente del Moncayo, como si sus cavidades no bastaran a contenerlos? ¿Los ve usted cómo se adelantan, mudos y con lentitud, como una legión aérea que se mueve por un impulso invisible? El mismo silencio de muerte había entonces, el mismo aspecto extraño y temeroso ofrecía la niebla de la tarde, arremolinada en las lejanas cumbres, todo el tiempo que duró aquella suspensión angustiosa.



8. Brujas y hechiceras.

Durero (1497)

Füsli (1796)

Goya (1797-1798)

Francisco Suñer (1983)

Jordi Pallarés (1984)

Juan Ripollés (2000)

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Museo de la Brujería.

12/12/2006

Hay en Trasmoz un Museo de la Brujería que muestra en una exposición permanente objetos, fotografías y escritos sobre los mitos y leyendas de las hechiceras que vivieron en la zona.

La más antigua de estas brujas es la Dorotea, que vivió en esta localidad en el siglo XVI. Otras brujas famosas son la Tía Galga, de la que en el museo se conserva una fotografía fechada en 1893, y la Tía Casca, de la que se tiene constancia por diversos periódicos de la época que fue asesinada por personas de Trasmoz en 1850.

En el museo hay también objetos mágicos de la zona, como espejos y candiles, y una parte dedicada a plantas medicinales que las brujas usaban para sanar.

Trasmoz, que según el censo de 2004 tiene 72 habitantes, está en la comarca de Tarazona y el Moncayo, que se extiende desde las cumbres de la sierra hasta la depresión del Ebro. Durante la Edad Media fue territorio fronterizo entre el islam peninsular y los dominios cristianos, además de zona de disputa entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

En las faldas del Moncayo se encuentra el Monasterio de Veruela, cuyo aislamiento y singular belleza lo convirtió en un lugar muy atractivo para viajeros y poetas. Fue aquí donde Gustavo Adolfo Bécquer escribió sus "Cartas desde mi celda", publicadas por primera vez en el periódico El Contemporáneo en 1864.

Muchos de los pueblos de la comarca conservan restos de castillos que constatan ese pasado histórico. El más famoso de todos ellos es, precisamente, el castillo de Trasmoz, al que la tradición popular atribuía un origen mágico, pues, según recoge Bécquer, fascinado por la visión fantasmal del castillo sobre una loma, fue levantado con ayuda del diablo en una noche. En realidad, data de 1105, y ha pertenecido a los tres reinos: Navarra, Aragón y Castilla.

En el próximo artículo recordaremos la leyenda de La Tía Casca, "la que después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya."

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El herrero de San Felices.

10/12/2006

"Es más listo que el herrero de San Felices", dice un dicho. También dicen que el diablo no tiene suerte en Aragón.

Al demonio se le puede engañar con la inocente ingenuidad de la doncella del pozo del diablo, o con la astucia del somarda herrero de San Felices. Otra de las leyendas de los pueblos de la montaña.

En Aragón se llama somarda al socarrón, al que actúa con disimulo y astucia encubriendo también una burla.

En la comarca del Sobrarbe, en pleno corazón del Pirineo aragonés, se encuentra Fiscal, municipio formado por 31 pueblos, 12 de ellos deshabitados (y alguno de éstos, okupado). San Felices de Ara, uno de los que pertenecen a ese municipio, tenía 11 habitantes censados en 2001.El Sobrarbe tiene un pasado histórico enigmático y legendario del que dan fe localidades como Chistau, San Chuan de Plan o Aínsa, con su castillo, su conocida plaza Mayor o su casco urbano medieval.

En la actualidad, todas las localidades de esta comarca tienen un importante atractivo turístico, y no sólo porque en ella se encuentra el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, sino también por el típico estilo de la arquitectura popular y el legado histórico que se respira a cada paso. En el castillo de Aínsa, por ejemplo, cada dos años se representa La Morisma (domingo más cercano al 14 de septiembre) donde los propios habitantes del pueblo interpretan y conmemoran la aparición de la Santa Cruz sobre un árbol, señal que animó a las tropas cristianas en el año 725 a reconquistar la localidad que había sido tomada por los moros.

Pues bien, en este escenario encuadraremos la leyenda del herrero de San Felices.

¿Te apetece hacer una visita virtual a la Bal de Chistau (Valle de Gistaín)? Granjas de Biadós, Pico de las Espadas y Posets.

El herrero de San Felices

El herrero de San Felices estaba harto del trabajo tan duro que debía realizar, sin descanso, todos los días de la semana, para a fin de cuentas vivir en la pobreza, sin apenas nada que llevarse al plato. Quería enriquecerse a toda costa, así que decidió invocar al diablo, que acudió inmediatamente a su encuentro. Al diablo le gustan las doncellas puras y los esforzados mozos, pues, según él mismo dice, "a los demás ya los llevo en el zurrón".

A cambio de riquezas y deseos satisfechos, el robusto herrero entregaría su alma al diablo en el mismo momento de su muerte.

La gente del pueblo no podía comprender cómo el herrero se había enriquecido de la noche a la mañana, y no faltaron mil habladurías que al hombre dejaban impasible.

Pero pasaron los años y la hora fue llegada. Y el diablo se presentó dispuesto a que el hombre cumpliera su parte del trato, puesto que él bien había cumplido la suya.

El herrero pidió un último favor al diablo. Éste imaginaba la angustia que estaría sufriendo por dentro, al verse para siempre condenado en el infierno, de modo que se mostró dispuesto a concederle el deseo, siempre que no fuera dejar de morirse o no entregarle el alma.

El angustiado herrero pidió como último favor que le permitiera escoger la forma en que iba a morir. No vio inconveniente en ello el diablo, pues lo que quería era su alma y poco le importaba cómo ésta abandonara el cuerpo. De modo que, demonio pero caballero, le concedió este último deseo.

Y el viejo somarda aragonés, sabiendo que el demonio siempre cumple la palabra dada, dijo mirándole muy fijamente a los ojos: "Quiero morir de sobreparto".

Y, una vez más, se esfumó en el acto el diablo burlado, por no poder cumplir lo acordado.

De esta leyenda, y con este mismo título, hay una película de Miguel Vidal realizada en 1983, interpretada por Manuel Labordeta y Manuel Rotellar.

7. Herreros en la fragua, forjándose un endiablado futuro.

Velázquez (1630)

Goya (1812-1816)

Alfred Sisley (1875)

Santiago Rusiñol (1888-1889)

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El pozo del diablo.

09/12/2006

La región de las Cinco Villas está formada por Sos del Rey Católico, Ejea de los Caballeros, Uncastillo, Sádaba y Tauste, además de otros muchos pueblos cargados de historia y tradiciones.

Uno de ellos es Layana, a sólo dos kilómetros de Sádaba y a unos cien kilómetros al norte de Zaragoza.

Con poco más de 150 habitantes, Layana conserva en el cercano barranco de Busal unos yacimientos arqueológicos del neolítico, y en la margen izquierda del río Riguel el yacimiento de Los Bañales, de la época romana; su Torreón, que formaba parte del Castillo, construido en el siglo XI; y su Iglesia parroquial de Santo Tomás de Canterbury, románico del siglo XII.

Y también conserva una leyenda, la del pozo del diablo. Un pozo que, según cuentan, fue construido por el mismísimo Satanás.

El pozo del diablo

Cuenta la tradición que una moza del pueblo vivía muy lejos de las riberas del río Riguel y, por tanto, estaba obligada a recorrer todos los días un largo trecho hasta bajar al cauce para recoger agua.

Cansada de esta situación, un buen día decidió ofrecer su alma al demonio a cambio de un pozo. El diablo acudió presto a la cita, pues nunca le habían puesto tan sencilla la tarea de hacerse con el alma limpia de una hermosa joven. Pero la moza, además de joven y hermosa, era lista. Una obra tan simple para tan poderoso señor, debería llevar una condición: que el pozo estuviera construido antes de que cantara el gallo.

Satanás siguió pensando que era muy ventajoso el trato, y deseoso de poseer el alma de la joven, lo aceptó y se puso inmediatamente a construir el pozo, seguro de que lo acabaría antes del alba.

Viendo la moza cómo el demonio trabajaba afanosamente toda la noche, pensó que conseguiría terminarlo antes del plazo fijado, quedando ella condenada al infierno por toda la eternidad. Así que decidió engañar al diablo.

Sigilosamente, poco antes de que el primer rayo de sol se desperezara en el horizonte, la joven se acercó al gallinero y aproximó un candil al gallo que dormía plácidamente. Éste, al sentir la luz pensó que ya era de día y, sobresaltado, se puso a cantar.

Al oír el canto del gallo, el diablo se esfumó, tragado por el mismísimo infierno, pues no había cumplido lo acordado. De este modo, la muchacha consiguió su pozo, por lo que ya sólo tendría que bajar al río para refrescarse en las tardes de verano.

6. Aguadoras y mozas junto al pozo.

Goya (1808-1812)

Pisarro (1882)

Paul Signac (1892)

Diego Rivera (1913)

Julio Romero de Torres (1927)

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La Torre del Trovador.

08/12/2006

El palacio de la Aljafería era la residencia de recreo de los reyes de Taifas zaragozanos: los Banu Hud.

Fue construido en el siglo XI, en las afueras de la ciudad, rodeado de jardines, huertas y acequias; evocaba el paraíso musulmán. En esa época fue conocido como "Qasr-al-surur" o Palacio de la Alegría.

La denominación de Aljafería alude al nombre de su promotor, el rey Abu Yafar, conocido como Al-Muqtádir.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, la Aljafería pasó a ser residencia de los reyes cristianos. Fue reformada en profundidad por los Reyes Católicos en 1492. Desde 1485 el palacio fue también sede del Tribunal de la Inquisición. En 1593 Felipe II lo transformó en cuartel.

En la actualidad es la sede de las Cortes de Aragón (el parlamento aragonés). El crecimiento de la ciudad lo ha dejado prácticamente en el centro urbano, equidistante entre la Plaza del Pilar y la nueva estación de trenes de alta velocidad. Dos mil años de historia en pocos kilómetros.



Cuando se ve este extraordinario castillo-palacio desde la misma Avenida de Madrid y la recién inaugurada Plaza de la Ciudadanía, donde se encuentra, nos sorprenden sus torres de defensa redondeadas y la torre del Homenaje, cuadrada, conocida como Torre del Trovador porque en ella se sitúa la trama de una de las óperas más famosas de Verdi: "Il Trovatore".

La Torre del Trovador

Se cuenta que el doncel Manrique de Lara cultivó durante su juventud el canto y la poesía, convirtiéndose en trovador. Hijo de un noble zaragozano, fue criado por una gitana. Se enamoró perdidamente, como siempre han hecho los jóvenes. Ella se llamaba Leonor, y era una joven de la corte de la Aljafería, de la que también estaba enamorado el Conde de Luna, que resultó ser el hermano de Manrique, al que había estado buscando toda la vida, aunque ninguno de los dos sabían esta circunstancia.

Como la joven Leonor mostraba preferencias por Manrique, el Conde hizo que encerraran a la muchacha en un convento. Pero el Trovador la raptó y los dos huyeron durante un tiempo, viviendo felices hasta que los encontraron. Manrique de Lara fue encerrado en el torreón de la Aljafería. Ella se ofrece al Conde para salvar la vida de su amado, pero ha tomado un veneno que llevaba en el anillo y muere en los brazos de Manrique. Ofuscado e indignado, el Conde manda ejecutar a Manrique. Muerto éste, la gitana se venga revelando la verdad. Todo acaba con el Conde horrorizado ante el cadáver de su hermano.

La leyenda es una trama completamente inventada que dramatizó el escritor Antonio García Gutiérrez, cuyo texto sirvió como base para el libreto de la ópera de Verdi.

5. Amantes.

Picasso, 1900

Kokoschka, 1910

Schiele, 1917

Chagall, 1917

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Fadas lavanderas.

07/12/2006

Aquellas historias capaces de explicar de manera fantásticamente convincente los misterios de la Naturaleza y de la Vida eran transmitidas de padres a hijos mediante la vieja tradición oral, que también las iba modificando poco a poco.

A la familia de las fadas (seres fantásticos cuyo origen se relaciona con antiquísimas divinidades femeninas) pertenecen las lavanderas.

A estas lavanderas se las puede ver con mucha dificultad cómo lavan la ropa de los que van a morir, pero es más frecuente ver su colada tendida entre los árboles en la noche de San Juan. Les gusta cantar y bailar, y retozar sobre la fresca hierba. Pero por las noches entonan tristes cantos que se confunden con el silbar del viento en los barrancos.

En la Ribagorza (la región más oriental del Pirineo Aragonés) se conoce a las lavanderas con el atractivo nombre de encantarias.

Las lavanderas altoaragonesas sólo pueden ser vistas por personas de corazón limpio, y parece ser que su presencia es gratificante. Si se tiene la fortuna de apoderarse de una de sus prendas, la vida deparará dicha y riqueza. También se dice que con una prenda robada a las encantarias, los debinadores pueden deshacer los hechizos de las brujas.

Esta leyenda está extraída del libro "Breve Inventario de Seres Mitológicos, Fantásticos y Misteriosos de Aragón", de Chema Gutiérrez Lera.

En cualquier región de España o de Latinoamérica abundan las leyendas. Y con toda seguridad encontraremos similitudes entre muchas de ellas, porque en cualquier lugar y en cualquier época, las preocupaciones del ser humano han sido las mismas: el mundo que nos rodea y la vida.

4. Felices o malhadadas lavanderas.

Goya (1780)

Daumier (1863)

Degas (1878)

Gauguin (1888)

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La giganta de Riglos.

07/12/2006

El gigante es uno de los personajes que alimentan cuentos y leyendas. En el Pirineo aragonés se le llama ome granizo. Sin embargo, en la memoria de los pueblos prepirenaicos existe una figura femenina que desempeña el mismo papel legendario.

Al Noreste de la ciudad de Huesca, a una altitud de 678 m, se elevan unas extrañas formaciones geológicas de impresionante tamaño, con paredes de hasta 300 metros de altura: Los Mallos de Riglos. Tienen formas redondeadas y sus paredes verticales son muy valoradas por los escaladores, ya que existen zonas con diferentes niveles de dificultad. Cada monolito tiene sus peculiaridades y hasta su propio nombre: El Puro, El Pisón, Castilla, Volaos, Cuchillo, Frenchín, Visera y Fire. Al otro lado del río Gállego se encuentran los Mallos de Agüero.

A toda la zona se la conoce como el Reino de los Mallos. El rey Pedro I de Aragón entregó a su esposa como dote un pequeño territorio del Prepirineo oscense que abarca varios pueblos, como Centenero, Ena, La Peña, Rasal, Salinas de Jaca, Triste... o el propio Riglos, a los mismos pies de los mallos. A la muerte del rey, su esposa la Reina Berta, por deseo de su difunto marido, pasó a ser monarca de un territorio autónomo dentro de Aragón. Este peculiar Reino de Bertania o Reino de Os Mallos terminó con la muerte de su reina y siguió integrado dentro de Aragón.

La imaginación popular ha hecho que estas fabulosas formaciones rocosas estén habitadas por criaturas fantásticas y diabólicas.

La Giganta de Riglos

Cuenta una vieja historia que en una aldea de la zona, Foz de Escalete, habitaba una extraña anciana de un tamaño tan gigantesco que atemorizaba a todos los habitantes.

Era hilandera y, además, tenía fama de bruja. Cansada de ser rechazada por todos, hizo aparecer de la nada las inmensas rocas, y con una fuerza sobrehumana las clavó junto al río Gállego para refugiarse tras ellas. Desde entonces se oculta allí, y casi nadie la ha vuelto a ver. Pero dicen que la giganta bruja se aparece una vez al año, en la Nuei de Sanchuan (Noche de San Juan). Surge desde las alturas, se sienta sobre uno de los mallos, O Pisón, y desde allí, peina sus cabellos blancos mojando su peine en las aguas del río. Otros aseguran que apoya un pie en Peñarrueba de Murillo y el otro en Riglos, y se inclina sobre el río que queda en medio para remojar el lino con el que hila.

Esta leyenda está extraída del libro "Breve Inventario de Seres Mitológicos, Fantásticos y Misteriosos de Aragón", de Chema Gutiérrez Lera.



3. Hilando fino lino las hilanderas.

Courbet (1853)

Millet (1869)

Van Gogh (1889)

José Guerrero (1948)

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La fantasía en peligro de extinción.

07/12/2006

Se dice que los seres del mundo de la fantasía mueren cuando se deja de creer en ellos.

El consumismo y la vida acelerada están acabando con muchos de esos seres mitológicos, y los niños ya no creen en hadas, duendes o espíritus. Para colmo, la corrección política ha eliminado a los dragones, los ogros y los lobos, y los ha convertido en entrañables amiguitos boy scouts, que ayudan a la abuelita a cruzar la calle por el paso de cebra y le llevan tarta de manzana.

Chema Gutiérrez Lera, periodista e ilustrador, tiene publicado un "Breve Inventario de Seres Mitológicos, Fantásticos y Misteriosos de Aragón". Según este autor, hay tres líneas legendarias: una sobre la mitología de los orígenes, relacionada con la montaña, los gigantes que generaban rayos y truenos; otra son los recuerdos de divinidades femeninas, como moras, fadas, lainas o encantarias; y otra relacionada con la familia y el día a día, donde encajarían bruxas, diaples, duendes, etc.

Gutiérrez Lera ha preferido no traducir al castellano algunos nombres. No se podría traducir fada por hada, porque no es lo mismo.

La fada aragonesa es un ser femenino de gran belleza, morena de cara, siempre relacionada con el bosque, el agua o las cuevas. Las fadas fueron diosas en un tiempo anterior representadas en mujeres bellas y poderosas. Constituían representaciones de la Madre Naturaleza.

A las fadas también se las puede denominar moras. No se refiere a la mora musulmana, sino a una fada que ha adoptado ese nombre porque para los habitantes de las montañas, cuando no se sabía de qué época era, todo quedó siendo tiempo de los moros.

Para algunos autores son la representación del poder maligno extendida por el Pirineo, encarnan lo legendario, mágico o peligroso, son bellas y fugitivas, y tienen como símbolo la niebla.

Las leyendas no son cuentos fantásticos o infantiles, sino las razones que explican fenómenos inexplicables, y constituyen un esfuerzo intelectual cargado de ingenio e imaginación. Personajes fantásticos y misteriosos poblaban el imaginario popular y se conservaron durante siglos a través de la tradición oral a base de contarlas de padres a hijos en torno al hogar.

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La leyenda de Doña Blanca. 2ª parte.

07/12/2006

Los habitantes de Albarracín no volvieron a ver a la infanta, y de esta manera se alimentó la leyenda de que la joven había muerto de tristeza por su destierro y que había sido sepultada en el torreón conocido desde entonces como "Torre de doña Blanca". En las noches veraniegas de plenilunio -dicen- puede verse la figura de la muchacha bañándose en el río.

Curiosamente, sobre esta leyenda surge otra que, como la anterior, me limito a recoger y resumir.

Casi trescientos años después, a finales del siglo XV, más de cien familias judías tuvieron que abandonar la ciudad en virtud del decreto de expulsión de los judíos. La judería quedó vacía y abandonada.

...Y aquí comienza la segunda leyenda.

Una noche de verano, un joven pastor que contemplaba la ciudad dormida pudo observar cómo aparecía entre estrechas callejas la figura de una mujer que descendía entre las rocas hasta llegar al río. Vio a la joven inclinarse ligeramente, como para contemplar su rostro en las cristalinas aguas del Guadalaviar, iluminado por la luna llena. Después, la muchacha ascendía la empinada cuesta y volvía a adentrarse en las callejuelas del abandonado barrio judío.

A la mañana siguiente, el pastor le contó lo sucedido al joven y apuesto Heredia, hijo menor de su señor de Santa Croche. Conocedor de la leyenda de la Torre de doña Blanca, y movido por un espíritu aventurero, decidió en el siguiente plenilunio apostarse en el mismo lugar y esperar la aparición. Y así lo hizo.

Cuando contemplaba embelesado el fabuloso perfil de la ciudad iluminada por la luna, sonaron las doce en la campana mayor de la catedral. En ese mismo instante vio aparecer la figura de una joven que se dirigía hacia los huertecillos. Sigilosamente se acercó y, oculto tras los árboles, quedó prendido de la belleza de la muchacha que, inclinada sobre el río, llenaba un cántaro de agua.

- ¿Quién eres? -le preguntó.

Ella se sobresaltó y salió huyendo cuesta arriba a la vez que le gritaba:

- ¡Soy la sombra de doña Blanca!

El joven Heredia se quedó estupefacto y sin poder dar un paso. Contrariamente a lo que había imaginado, el cabello de la joven era negro y su piel muy morena.

Meses después, una joven judía fue capturada por la guardia que la descubrió una noche cuando bajaba con un cántaro a por agua. Llevada ante el alcaide, el señor de Santa Croche, la joven contó su historia.

Al decretarse la expulsión de los judíos, ella, huérfana, no quiso abandonar la casa en que nació ni el barrio en que creció. Decidió vivir oculta, tomando alimento de los huertos junto al río, sin más pretensión que morir en el lugar donde siempre había vivido, la ciudad que tanto amaba.

Compadecido de la infortunada muchacha, el alcaide decidió llevarla a su casa para, según sigue la leyenda, darle una educación cristiana y poder ser bautizada. Ni que decir tiene que en ese tiempo se enamoró del hijo menor del alcaide, el joven Heredia, y que una vez bautizada pudieron contraer matrimonio.

Y supongo, porque esto no lo dice la leyenda, que fueron felices.



2. Muchachas contempladas.

Vemeer, Renoir, Gauguin, Picasso, Munch.

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