Espai de reflexió d'una dona sortida de l'Aragó i vinguda a parar a Barcelona en temps de transició. Espacio de reflexión de una mujer salida de Aragón y llegada a Barcelona en tiempos de transición.
22/05/2009
Esther no soporta la idea de ver a su hija engendrando gitanos.
Le ha negado la palabra.
La ha rechazado.
Ahora, tras largos años de dolor y distancia, no puede dar el brazo a torcer.
Inés, es una mujer que tiene a su hombre.
Como ella lo tuvo.
Sus nietos son hermosos, pero no saben que al cruzarse con ella los mira reconociendo su sangre.
Querría pararse y hablar con ellos, pero es tarde.
Su hija ha asimilado esa extrañeza y no hace ningún gesto que pueda favorecer el acercamiento.
Ángeles, su otra hija la tiene al corriente de todos los acontecimientos.
Ha entrado en depresión. Le dan un tratamiento que la atonta todo el día.
En la noche, las sombras que se mueven en el techo que cubre su cama, dibujan presagios negros.
Cuando al final se duerme, atontada por todo lo que ha ingerido, cierra un portón. El de su alma.
Los pies a penas le aguantan, los arrastra por las calles buscando el encuentro del perdón.
-Fue una niña preciosa.
-Vinimos del pueblo, cuando era chiquita. Parecía una muñeca.
-Los hijos e hijas que Dios nos dio eran hermosos y sanos.
-Me casaron con doce años.
Él la eligió.
-No fue un mal hombre.
-En casa eran muchas bocas y el hambre fue razón para esa decisión.
-Éramos pobres, pero con honra.
Piensa y se carcome.
-Cuando vino con la tripa llena de ese hombre, la ceguera me cerró el corazón.
-La rechazamos, dejándola en la calle.
-Yo sí que fui una mala madre.
-Eso no se hace.
-Bien se valió que la Mabila los recogió.
-Somos consuegras. No sólo no me habla, sino que, cuando nos cruzamos, suelta un conjuro y escupe al suelo.
-Por estás, me dijo cruzando los dedos, cuando vino a recoger las cuatro cosas que Inés tenía en casa.
-Me lanzó el mal de ojo.
-Me tendió un manto negro.
-Lo tengo bien merecido.
-Ahora he perdido.
11/01/2007
El rey y los higos mágicos.
Hete aquí que una vez hubo un rey que tenía una corona llena de diamantes, esmeraldas y trozos de madera.
No creáis que eso es extraño ya que hay una madera muy oscura y dura procedente de África y estimada como si de una joya se tratara. Estaba tallada en piezas diminutas e incrustada haciendo resaltar el brillo de las otras gemas.
Esta corona no pesaba nada, era ligera como el aire y además tenía unas perlas increíbles.
Niños y niñas, hombres y mujeres y ancianos bajaban al fondo del agua del mar par pedir a las ostras sus joyas estimadas.
Era una gente tan bondadosa que nunca se cerraban las ostras cuando sus manos se aproximaban.
Después de coger una perla ponían un granito de arena muy y muy pequeño para que pudieran volver a dejar su nácar a su alrededor.
Estas perlas eran: rojas, blancas, amarillas, lilas, grises. Claras y oscuras, no tanto como la madera del África milenaria, el ébano, y de muchos otros colores, como los del arco iris.
Este rey tenía una nariz tan pequeña, tan pequeña que nadie se la veía y todos creían que no tenía nariz.
Este rey tenía unos ojos tan pequeños, tan pequeños que la gente creía que no los tenía.
Este rey tenía una boca tan grande, tan grande que parecía Gargantua y creían que se los tragaría, pero no era así.
A este rey, cuando miraba: las estrellas, las montañas, las personas, la luna,... todas las cosas, sus ojos le crecían tanto que iluminaba todo a su alrededor.
A este rey, cuando olía las flores, los perfumes y cuando se constipaba le crecía la nariz, tanto que llenaba su cara y todo el mundo salía corriendo hacía su casa porque estaban espantados.
Como eran muy curiosos acababan mirando por el agujero de la chimenea.
A este rey , cuando comía, su boca se iba haciendo pequeña, tan pequeña que desaparecía.
Este rey era muy bondadoso, muy buena persona, pero nadie lo sabía.
Este rey comía la fruta de los árboles. Sobretodo le gustaba comer unos higos mágicos que daba una higuera del medio del bosque.
Aquellos higos le hacían crecer las piernas. Tenía tanta afición que comía a menudo y claro sus piernas habían crecido tanto que si las queremos dibujar no tenemos bastante espacio para hacerlo.
Cuando nuestro rey quería comer su fruto preferido tenía que agacharse con sumo cuidado porque el resto de su cuerpo era normal.
Nuestro rey tenía caballos, camellos y dinosaurios. También un ejercito con muchos soldados, pero nadie recordaba haber participado en ninguna batalla.
El ejercito de este reino organizaba fiestas y juegos florales.
Había mucha actividad en este país, pero ninguno soportaba la presencia de su rey. Estaban espantados y siempre salían huyendo.
Como nadie se atrevía a ponerse delante de él se sentía muy sólo y ya empezaba a padecerlo.
Un día un duende del bosque se dio cuenta de cuales eran los sentimientos del rey, de su tristeza, y empezó a seguir sus pasos.
Iba caminando detrás de él escondiéndose detrás de cualquier matojo, arbusto o árbol que hubiera por allí.
Al fin quiso llamar la atención del rey y pretendió asustarlo haciendo, “Buff”, pero el rey no se enteró pues era un sonido tan suave que los ruidos del bosque lo absorbieron. Así, pues, cogió su gorro y lo dejo caer desde lo alto de un árbol. Se oyó un sonido muy agradable y el rey se dio cuenta de su musicalidad. Era el cascabel que llevan los duendes en la punta de sus sombreros.
El rey empezó a buscar queriendo mirar, pero como sus ojos eran muy pequeños no veía nada. Conforme iba mirando se le iban haciendo más y más grandes y entonces se dio cuenta de la presencia del duende. Se espantó y cayó de culos. Quedó encogido y maltrecho en el suelo.
El duende intentó levantarlo, pero no había manera, no pudo. Reanimó al rey y le dio conversación intentando quitarle el miedo. Hablaron tanto que al final se hicieron amigos.
Como no podía hacer nada pensó ir en busca de sus amigos los niños y niñas del reino.
Se dirigió a la plaza del pueblo por la tarde, cuando ellos merendaban y jugaban todos juntos. Los llamó y ellos hicieron un círculo a su alrededor. Cuando les hubo explicado los hechos se espantaron. Lo hizo con toda una serie de gestos y danzas. Ya sabéis que los duendes son amigos de dar toda suerte de explicaciones con una gran diversidad de sonidos y gestualidades haciendo cabriolas y volteretas.
Los niños y niñas no querían atender a razones. No irían a hacer nada por el monstruo, es así como lo veían. El duende no paraba de explicar lo buena persona que era. Cuando les explicó como se había espantado y había caído del susto, unánimemente decidieron ir y ayudar.
Lo intentaron de muchas maneras, perro no lo pudieron conseguir.
Decidieron ir a buscar a sus padres y explicarles todo. Pidieron ayuda a los padres y las madres, pero éstos se quedaron espantados.. Cuando, después de muchos argumentos explicaron como se había asustado el rey del duende rieron y perdieron su miedo.
Fueron todos juntos a intentar levantar al rey. No lo consiguieron.
Desesperados y sin que nadie lo advirtiera se sentaron en círculo alrededor de su rey rogando a los buenos espíritus del bosque que les ayudaran.
Entonces ocurrió algo increíble y fantástico, las hadas y los duendes del bosque salieron dejando caer sobre todos ellos unos polvos mágicos.
Sucedió algo inesperado. El rey no era rey, era un hada preciosa. Todos quedaron boquiabiertos por la sorpresa tenida.
Aquel hada había sufrido un encantamiento de una mala que le tenía envidia porque quería ser más hermosa que ella y no lo podía resistir.

25/12/2006
15/12/2006
Quería un verso de hadas y aquí lo vengo buscando.
Si ellas volvieran a verme sería feliz en su busca.
Son mitos de los que endulzamos buscando pistas y datos.
Hablan de que en un pasado de nuestro lado fueron expulsadas.
Se las podía evocar y que ahora se ocultan a los ojos de mortales.
Que las fuerzas de la tierra congregaban en ellas su esencia.
No eran malas ni buenas, eran como el agua y el viento que allí están.
Se las aisló como brujas y de todos los males culpables.
Se minimizó su recuerdo en historias para niños.
Se convirtieron en hadas buenas y benefactoras de las bondades humanas.
Las que eran ofensivas transformadas en brujas para nuestra desdicha.
Se dividió el mito como la vida misma en el bien y el mal.
Como cuerpo de pecado y alma de bondad.
Sacrificio de instintos y sublimada contención y represión.
Dualidad separada a conveniencia de los que todo han torcido.
Haciendo de la carne pecado y de la abstinencia virtud.
Publicado anteriormente en mis relatos, el 28 de noviembre de 2006.
08/12/2006

Estoy en ello Anna Mi actividad bloguera se extendió. Las intenciones que me [...]
Por ande corritiaba de cria Anna Ya llevamos tiempo disfrutando de ese parque. La verdad [...]
Fada Musica No tenia ni la menor idea de que [...]
Por ande corritiaba de cria Juegos Online A dia de hoy habran acabado ya las [...]
Estoy en ello Juegos Online Pues tenia muy buena pinta tu blog, una [...]
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